domingo, 23 de mayo de 2010

Dependendientes

Parece que la vida transcurre, aveces, demasiado deprisa.

Hace tan poco que ella me decía "no quiero que jamas tengas que ocuparte de mi; como yo lo he tenido que hacerlo toda mi vida de mi madre".

Hace tan poco que él era ese hombre todopoderoso; pequeño y enjuto, pero todopoderoso a ojos de propios y estraños.

Hace tan poco que ellos veian como sus nietas aportaban luz, alegria y esperanza a ese hogar que habían construido con tanto esfuerzo, con tanto sacrificio, con tanta paciencia y con tanta sabiduría.

Hoy, el brillo de sus ojos se apaga cada día un poco mas. La energía con la que construyeron y consolidaron lo poco que tienen, se escurre entre sus dedos temblorosos. Creen que ya no tienen nada por lo que luchar; olvidando, quizá con premeditación, que ellos son el principal motivo por el que luchar.

La placocitemia esencial y el cancer de estomago, que curioso, es lo que los mantiene vivos. Es lo único que les motiva cada día a empujarse mutuamente al médico o al jardín a tomar un rayito de sol.

Ellos son, sin darse cuenta, el estimulo que en los momentos de desaliento, me empuja a actuar, a luchar por los sueños que ellos no consiguieron alcanzar; no por falta de empeño, sino por falta de tiempo. Y es por ello, que quiero con estas cuatro palabras rendir homenaje a los creadores de mi vida, a los que en los mejores momentos de mi vida han estado a mi lado; a los que en los peores momentos de mi vida han sido el soporte que me impidió caer.

Gracias por permitir, que os devuelva los cuidados que me habeis prestado duranto toda mi vida.

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